sábado, 7 de enero de 2012

ACCOMARCA 69


Dos ríos se enfrentan y
Copulando entre sus aguas gélidas,
 Nace la sangre que jamás coagulará,
Uno transparente como una mirada pérdida,
 El otro turbio por el odio absorto al indio.

Sesenta y nueve, tienden sobre sus despojos y partes mutiladas,
Sesenta y nueve, están sin  poder llorar,
Sesenta y nueve, la marca de las bestias,
Sesenta y nueve, las lenguas que hoy callan,
Sesenta y nueve, tu vergüenza .

Tayta, han abusado de la Delfina,
 con una pistola en su cabeza,
luego wañuchiy (la mataron),
el soldado ha seguido,
sin importarle que era wawayuq (mujer con hijos)
delante de sus huskuñawi (ojitos sumidos)
y luego wañuchinkichikman karqa (a ellos también los han matado).

14 de agosto del 85, ¡carajo¡,
 yo en colegio leyendo a Marx:
“La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.”
Y allá matando a niños, ¿tanto valen las cosas?

Mi negra consciencia me hace ver;
Retama ensangrentada y el sexo entre las manos,
Mejillas rojizas y ojitos brillantes contemplando la muerte,
Sesenta y nueve, 30 niños, 39 adultos…
Por primera vez odio las matemáticas,
Me restan humanidad y dividen a mi país.

Hay en mi alma un perjurio,
Una deuda jamás pagada,
Una semilla que nunca creció,
Un valor que se ha perdido,
138 ojos en 69 miradas sobre mí
Accomarca no sanará,
Dicen que cayó el carnicero,
Pero veo aun que tú en la ciudad
estas libre y desbocado,
 para seguir comprando más
y en el ande ahí seguirán muriendo
de sesenta y nueve en sesenta y nueve.

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