sábado, 7 de enero de 2012

Después de haber creado el universo
descansaste,

contemplaste tu creación;
los mares,
la noche,
el día,
las tormentas,
animales,
plantas
y todo lo demás...

Lo demás no era tan especial,
un homínido sin muchas pretensiones,
inteligencia para crear brutos instrumentos,
sonidos guturales de bestias en dos patas,
ahhh lo dotaste de sexo y placer,
así nació la adicción y el poder,
mucha sangre corrió solo por esos instintos,
ahhh placer de correr, saltar y matar ,matar ,matar,
a la sangre hermana la llamaron Caín,
se engendró el odio como complemento,
si el hominodo no tiene sexo ni poder
entonces odiará a quien lo tuviera,
sin importar si la sangre debiese correr,
los animales medían sus fuerzas,
el homínido en cambio medía su astucia,
nació el engaño, la traición y la venganza,
más temprano que nunca apareció
la tortura, la premeditación y la alevosía
esta última siempre con ventaja,
así llego el robo, la miseria y el abandono,


Y de cuando en cuando venían muchos nobles seres
trayendo mensajes de amor y paz,
todos fueron despedazados, crucificados, quemados, descuartizados, fusilados y decapitados
y ahora creo ciegamente que esos seres no eran de aqui
porque homínidos! jamás!
e hijos de Dios menos aún,
pues todavía Dios anda descansando,
contemplando,
su perfecta creación.

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