Nos hemos centrado en las últimas décadas a desenmarañar los procesos de aprendizaje, la capacidad del hombre a aprender a dado a luces a nuevos enfoques para el proceso enseñanza aprendizaje.
Últimamente, el modelo constructivista y las bases neurocientificas del aprendizaje nos han dado luces a los nuevos procesos relativos a aprender nuevas cosas, pero aún más interesante que aprender es la capacidad para generar conocimiento. Tal vez la habilidad más requerida en estos tiempos es la capacidad para adaptarse al cambio generando conocimiento en el instante.
En ese sentido, las aulas tradicionales se han convertido rápidamente en obsoletas, el aprendizaje diferenciado según las expectativas y metas del alumnos, en armonía con las expectativas y metas de los profesores, pueden generar una serie de espacios de aprendizaje verdaderamente valiosos. Ya no más alumnos y profesores divididos en buenos y malos, lo único malo es el sistema educativo o los enfoques de enseñanza.
La memoria sigue siendo una de las habilidades más reconocidas en los exámenes universitarios, la producción intelectual todavía es tortuosa y sin una finalidad definida, los espacios de enseñanza y aprendizaje llegan a ser o muy tediosos y aburridos o muy elementales y aburridos.
La enseñanza informal por su lado ha ampliado su ámbito de competencia, los alumnos pasan más tiempo en la red de información que frente a libros y el sistema educativo no se ha enfrentado a ello, los alumnos pasan más tiempo en estado de atención en redes sociales que a las clases tradicionales donde solo son entes receptivos.
El video que adjunto me pare muy importante para analizar este proceso y presentar un diagnostico de lo que está sucediendo y darnos algunos tips para encaminarnos como alumnos y profesores.
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