domingo, 4 de marzo de 2012

Dialogo de Sordos


Alguna vez en mis estudios de maestría tuve que sustentar sobre el núcleo filosófico de la audición humana, el tema lo aborde desde varios marcos de aproximación filosófica, entre ellas la de sostener la estructura bidimensional del Ser Humano, somos seres únicos pero proyectados a los demás, nuestra existencia esta determinada por la presencia y la acción sobre los demás, de ahí que la presencia de Mounier con su máxima “la vida sin los otros es un imposible existencial” caló muy fuerte en mi. Asi diferenciar entre ori y escuchar, la audición humana tiene esos dos niveles uno vital que es el oír y otro trascendente que es el escuchar.
En síntesis uno para vivir necesita de un nivel de comunicación básico, para existir en cambio necesita un sistema de comunicación complejo, este sistema de comunicación complejo esta basado en la competencia que el hombre requiere para sus relaciones humanas de escuchar al otro.
Es fácil decir, porque lo natural es que uno exprese lo que sabe, lo que siente o requiere, lo difícil es escuchar; uno necesita tener la mente suficientemente abierta para aproximarse a entender lo que la otra persona requiere sin contaminarla a priori con los prejuicios, juzgamientos o asentimientos rápidos.
Para que exista un dialogo es necesario no solo saber decir las cosas sino también que las entiendan y sobretodo saber escuchar, por eso en el arte de escuchar, se escucha con todos los sentidos: es necesario ver la gestualidad, la temperatura de la conversación, los movimientos de los ojos manos, el ambiente, la acentuación tonal, saber escuchar lo que no se quiere decir, lo que esta entre líneas, etc. (todo un arte)
Pero aun mas allá, a veces uno no se escucha ni a uno mismo, si no sé escucharme a mi mismo como voy a poder escuchar a los demás, si tengo conflictos conmigo mismo y mis diversas facetas se imponen y no dialogan, sino se escucha mi propia mente, entonces el dialogo seguirá siendo de sordos.

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